miércoles, 8 de febrero de 2017

Alto Duero: la revista del Instituto (y 3)

 Dentro de nuestro análisis de “Alto Duero”, la revista estudiantil del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Soria, hemos querido abrir un capítulo aparte, con esta tercera y última entrega, para referirnos a tres de sus ejemplares, que entendemos de carácter extraordinario y que suponen auténticas monografías centradas en tres conocidos escritores de nuestra literatura. Así que vamos a proceder a comentarlos uno por uno.

1.-Homenaje a Antonio Machado
            El primero es el nº 14, que va fechado en marzo de 1967 y que está dedicado al gran poeta Antonio Machado, quien fuera también profesor del centro durante los años 1907 a 1912.
            Dado el interés que merecen las personas que participan en su elaboración creativa del proyecto, recogeremos a todas ellas. 
            Cargos de la revista. Director: Miguel Moreno y Moreno. Alumno Director: Cecilio Borque Millán (6º de Ciencias). Subdirectores: Román Llorente Martínez y Manuel Gómez Ceña. Redacción: Eugenio Mateo (6º de letras) y Jesús Jiménez (6º de ciencias). Mecanógrafos: Manuel Perdices y Francisco Javier Cabrejas (6º de Ciencias). Realización artística: C.A.P. Dirección literaria: Cátedra de literatura.
            Escriben los alumnos. Carmelo Romero, Raúl García Aguilera (Ragaag), Julián Díez, Cecilio Borque, León Brieva, J. Domínguez Narbaiza, Agapito Jiménez, A. Ruiz Vega. Mari Carmen Heras, Ángela Alonso, Mari Carmen Martínez, Maite, E. M. Calahorra, Antonio Martínez Tutor, Esperanza Chaves, Maribel Sanz y Manuel Delgado.
            Colaboran los Catedráticos. Juan José Ruiz Cuevas y Félix Herrero Salgado.
            Colaboraciones especiales. Heliodoro Carpintero. José Tudela. José García Nieto. Rafael Penagos Molinero Cardenal y Benito del Riego.
            Publicidad. Manuel R. Delgado y Sergio Chuliá (6º de ciencias).
            Respecto al contenido, bien surtido, encontramos desde aspectos biográficos del poeta, pasando por análisis de su poética y el impacto de su obra en las tierras de Soria, así como otras apreciaciones sobre su relación con Juan Ramón Jiménez y su hermano Manuel. No falta tampoco la pequeña antología de sus versos y un puñado de poemas en su honor tributado tanto por poetas novatos (los alumnos) como por autores prestigiados en el panorama literario nacional.
   
            2.-Homenaje a Gabriel Miró
            El segundo, consagrado al narrador Gabriel Miró, lleva el nº 16 y está fechado en marzo de 1969. En los créditos figuran los siguientes actores.
            Cargos de la revista. Alumno Director: Antonio Hernández Beltrán. Subdirectores: Asunción Pinilla Romera y María Isabel Martínez de Miguel. Redacción: José Luis Ortega García. Grabados: F. Yusta Bonilla y José Fernández Vallejo. Dirección Literaria: Cátedra de Literatura.
            Escriben los alumnos: Mercedes Simón, Amelia Gabriel, Victoria E. Mateo, Ana Mª Brieva, Rosa Mª Ruiz, Mª Isabel Herrero, Teresa Plaza, Alicia Aznares, Esther García, Esperanza Blasco, Avelina Cecilia, Marta Pérez, Soledad Ortega, Mª del Carmen López, Dominica Nafría, Isabel Ruiz, Josefa Ruiz, Elena Puerta, Cristina González, Carmelo García, Abilio Lázaro, Simon Pereda, Vicente Gutiérrez, José Antonio Tejero, José Lapuerta, David Fernández, F. Javier Martínez, Enrique Solaesa, Manuel Martínez, Alfredo Melendo y Jesús J. Muñoz.
            Colaboran los catedráticos. Heliodoro Carpintero y Félix Herrero Salgado.
            Publicidad. Luis Borque Millán, Javier Gonzalo García, Eduardo Dodero Solano.
            Su justificación trae causa del trabajo que los alumnos del INEM de Játiva (Valencia) habían hecho sobre “la interpretación de la tierra de Soria a través de la obra de Antonio Machado”. En justa correspondencia, el ensayo principal está aquí desarrollado colectivamente por los alumnos de Preuniversitario A. Lleva por título: Metáforas y símil en “Años y Leguas”, última novela de Gabriel Miró, que recoge sus vivencias.
    
            3.-Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer
             El tercero, en memoria del poeta romántico G. A. Bécquer, aparece con el nº 17, es de mayo de 1970. Figuran los siguientes.
            Cargos de la revista. Alumnos directores: Yolanda González y Gonzalo Irigoyen.
            Subdirectores: Félix Ortega, Mary Luz Barranco y María Irigoyen.
            Dirección Literaria: Seminarios de Lengua y Literatura españolas, bajo la dirección del catedrático Félix Herrero Salgado.
            Escriben. Alumnos de Preuniversitario. Colaborador especial: Heliodoro Carpintero. Publicidad: Mercedes Gonzalo, Esther Jiménez, Jesús Álvarez y José María Abarrategui.
            La razón de este homenaje es debida a la celebración durante ese año del centenario de la muerte del visionario poeta. Aquí se recogen, asimismo, aspectos biográficos de Gustavo Adolfo Bécquer (el hombre, el escritor, Bécquer y Soria, poetas de la época), el mundo poético de sus rimas, y una antología de sus leyendas sorianas (“El rayo de luna” y “Los ojos verdes”) al igual que de su poética.
             La portada común a estos tres números reproduce el dibujo de la puerta barroca de acceso al Instituto. Es la mejor manera de mostrar el reconocimiento a las sucesivas promociones de estudiantes que, a través de ella, han accedido al “templo del saber” que siempre ha comportado el Instituto de Soria (hoy IES “Antonio Machado”). Para así adentrarse en la apasionante aventura del conocimiento, adquiriendo durante el recorrido  una mejor educación para ser ciudadanos responsables, con mayor capacidad de discernimiento.
José María Martínez Laseca
(7 de febrero de 2017)  

sábado, 4 de febrero de 2017

Alto Duero: la revista del Instituto de Soria (2)

Expuestos ya los aspectos de contextualización, junto con el arranque de la primera entrega de la revista “Alto Duero” del entonces único Instituto de Soria, vamos a continuar, aquí y ahora, con nuestro análisis del conjunto de 16 ejemplares, del nº 1 al 17, con ausencia del nº 15, y a los que cabría añadirse otro más en el que yo colaboré con un poema de tipo social, siendo estudiante de 6º curso (1971/72), entonces con Emilio Moratilla García como profesor de Lengua y Literatura. Haciendo cata en cada uno de ellos extraeremos los aspectos que nos resulten más llamativos y denominadores comunes junto con algunas conclusiones, entendidas, por nuestra parte, como de mayor interés para nuestros lectores. Así, en esta segunda entrega revisaremos los ejemplares normales u ordinarios de la revista escolar y dejaremos para la tercera y última entrega los tres números extraordinarios en “Homenaje” a tres escritores destacados.
Toda la comunidad educativa
            Entrando, pues, en harina, de 1961 a 1966 aparecen l3 números. Por elevación, la dirección de los mismos estuvo ejercida por Miguel Moreno y Moreno, hombre del movimiento, maestro y director de la Casa de Observación del Tribunal Tutelar de Menores de Soria, en las primeras entregas, y en cuyo cometido le sucedieron después los alumnos del centro, tanto de letras como de ciencias: Roberto Pérez-Rioja, José Antonio Hedo, Emilio Mateo Aragonés y Cecilio Borque Millán. Es de significar, igualmente, la asunción inicial de la Jefatura de Redacción por el profesor Carlos Beceiro Rodríguez.
            En su condición de Instituto de carácter mixto también cabe destacarse la implicación de varias alumnas como: Cecilia Pérez Garrido, Conchita Pastora, Carmen Serrano, Isabel Beceiro, Hortensia Alonso, Mª Encarnación Roncal, Mª Victoria Martínez, Pilar Carnicero, María Luisa Gaya, Ángela y Adoración Catalina Sanz, Mª Carmen Heras, Emilia Latorre, etc.
            Entre los alumnos anotamos a: Juan Cepero, Agustín Macarrón, Pedro Hernández, José Antonio Hedo, Luis Aguirre Duro, Jesús Liso, José Mª Díez Borque, Santos Sanz Villanueva, José Eugenio Las Heras, Benito Córdova Pinilla, Carlos Pascual, Fernando Romero Carnicero, Raúl García Aguilera, Carmelo Romero, etc. De los ex-alumnos: Gabriel Cisneros, César R. del Riego, Antonio G. Abad, Rafael Cercós, Ángel C, Algarabel, etc. 
            Asimismo, de la amplia nómina de profesores, aportan su colaboración: Manuela Pita, Octavio Nieto, Carlos Beceiro, Rosa Ortega, Amparo Gaya, Ricardo Apraiz, Agustín Muñoz, Benigno Rey, Juan Rodríguez Castuera, Celestino Álvarez, Mª del Carmen Sáez, Rafael Bermejo, Juan José Ruiz Cuevas, Celestino Tajahuerce, Rosa Ortega, Félix Herrero, etc. Mención aparte merecen el Catedrático Juan Chuliá Hernández, encargado de las ilustraciones, con la aportación de los alumnos José Ignacio Latorre y Francisca Carnicero; y el director espiritual del centro, el sacerdote Segundo Jimeno. 
            Todavía cabe sumar a la empresa periodística la colaboración de nuevas personas, como Benito del Riego y Cipriano Ruiz Pedroviejo, pertenecientes a la Asociación de Padres de Alumnos.
Sobre los contenidos
            Comenzando por la portada, advertimos que parte en su elaboración de una idea del alumno de 2º curso de Nocturnos Juan Cepero Casado. La misma se mantiene en todos estos 13 números, con cambios en la tonalidad del color de fondo y pequeñas variaciones respecto en su diseño con algún añadido. Hasta el nº 5, incorpora la relación de todos sus colaboradores. En el centro de la contraportada, en blano, aparece un escudo chico de la Universidad de Santa Catalina.
            Ya,, a partir del nº 5 vamos a ver incluidas en sus páginas publicidad de establecimientos comerciales y empresas de la ciudad, la que irá aumentando en números posteriores (se contó para ello con el asesoramiento de Saturio Ugarte, agente de publicidad colegiado) en aras a su financiación, nombrándose a tal fin los nuevos cargos de Administrador (José Luis del Villar), distribuidor (Álvaro Jurado Spuch) y Relaciones Públicas [J. Martínez y J. Ángel del Amo (Publicidad), Fernando Villuendas y Jesús Liso (Entrevistas)].
            En cuanto a los textos que se recogen en su interior y que, en un principio, se muestran sin un orden propiamente establecido, veremos como posteriormente se van a establecer las siguientes secciones fijas: Página religiosa, Sección de Música, Página Femenina, Humor, Página Deportiva y Entrevista, junto con la contribución escrita de otros colaboradores. 
Botones de muestra
            Vemos como en estos números se da siempre cuenta de “noticias del centro” con actividades escolares: las clásicos viajes de estudios del bachillerato, la asistencia a representaciones teatrales, o relativos a aspectos educativos e incluso relatando cierta tertulia.           
            La creación poética dejará su impronta. Extraigo algunos fragmentos de poemas. De dos referidos al Instituto: el de Mª Teresa Pérez: “Instituto, fuertes muros / del saber y de cultura, / de niños encrucijada, / de sinsabores y amarguras.”; y el de Benito Córdova: “Firme solar de enseñanza, / nave, que con gran acierto, / nos va conduciendo al puerto / de un futuro de esperanza.” De un soneto, dedicado al olivo del patio, último superviviente del jardín botánico, de Ricardo Apraiz: “Olivo de esta tierra castellana / enfermizo y desmadrado, señero / (…) / lejos de tus hermanos / (…) / ¡tan bello! mas ¡cuán triste y dolorido, / víctima del desmán y juego bruto / estás en un rincón del Instituto!”. Y aún de otro, a la memoria de Machado de Carmelo Romero (“el poeta de la juventud”): “Ayer tarde bajé al Duero; / en el cielo, ni una nube, / en el río, ni un cristal.”
            También la narrativa se plasma en distintos relatos. Así: “El vaquerillo” de Hortensia Alonso, “La ardilla hacendosa” de Mª Luisa Gaya,  “La caza del Jabalí” de Teodomiro Manrique, “Hacia Urbión” de Manuel Martínez Rioja o “La cueva del Asno” de Chuspi. Entre los escritos de los profesores: “El mito platónico de la Caverna” de Agustín Muñoz Carrascos, “La historia y el cine” de Rosa Ortega y “El arte plástico”, de Juan Chuliá, etc.
            Visto lo visto, bien se puede decir que la revista “Alto Duero” supuso una interesante experiencia dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
José María Martínez Laseca
(4 de febrero de 2017)  


viernes, 3 de febrero de 2017

Alto Duero: la revista del Instituto de Soria (1)


Como consecuencia de la implantación en nuestra ciudad de Soria, en 1841, del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza (1841), se está celebrando, a lo largo de todo este curso académico 2016/2017, su 175 aniversario, mediante una nutrida y variada programación de actividades en la que tienen cabida el teatro, la música, las exposiciones, las conferencias, los debates, etc. Dentro de ese conjunto cabría, asimismo, incluir este trabajo de indagación que pretende resaltar una experiencia significativa, como fue la que se hizo posible mediante la conjunción  de esfuerzos de profesores y alumnos de diferentes promociones, y que fructificó en la publicación periódica de una interesante revista escolar. La que si no es recogida por Jesús María Latorre Macarrón en su libro “Periódicos de Soria (1811-1994)” acaso se deba, más que al desconocimiento de su existencia, al hecho de considerarla un boletín estudiantil, no tenido por un auténtico medio periodístico de interés general.
            Dado el material que hemos podido analizar, lo vamos a contextualizar dentro de la década tildada como de “los felices años 60”. Era cuando nuestro país estaba saliendo de su etapa más oscura de la dictadura franquista. Tras la dura situación de hambre, pobreza y represión de la inmediata postguerra.  Trazando unas rápidas pinceladas señalamos que comenzaban las negociaciones para la entrada de España en la Comunidad Económica Europea. En 1964, cuando el Che Guevara dio su discurso ante la ONU y apareció el Libro rojo de Mao, España celebraba con gran autobombo, por obra y gracia de Manuel Fraga al frente del Ministerio de Información y Turismo, los “25 años de Paz” desde que concluyó la Guerra Civil, en realidad los 25 años de la victoria. Con el nacimiento de 697.697 bebés lograba su techo el “baby boom”. Triunfaban los Sirex con “Si yo tuviera una escoba” y Conchita Velasco con su “Chica Ye-Yé”. El 21 de junio de 1964 en Madrid la selección española de fútbol ganaba la Copa de Europa a la de la Unión Soviética por 2 a 1 con el famoso gol de cabeza de Marcelino. Pero seguían siendo años duros -con fusilamientos- de clandestinidad para la oposición. Con tensiones en las minas de Asturias y generalización de conflictividades laborales y de agitación universitaria. Con el brotar de CCOO, la irrupción del terrorismo de ETA, escándalo MATESA y designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor del Jefe del Estado a título de Rey.
            Como en el resto de España, en Soria, con 152.426 habitantes en la provincia y 19.301 en la capital, imperaba el nacional-catolicismo. Por aquí Embutidos Antonio Revilla firma el primer convenio sindical colectivo. Se inaugura la cárcel central provincial.  Nos visita el embajador de Estados Unidos, que influiría en el rodaje del Doctor Zhivago por estos pagos. Fraga inauguraba los paradores de Santa María de Huerta y de Soria. En Frechilla de Almazán se inicia la Concentración Parcelaria. El 90% de los electores sorianos respalda con el 98% de sus votos el Referéndum de la Ley Orgánica del Estado. Se inauguran los nuevos edificios de las Escuelas de Magisterio y Artes y  Oficios. Se constituye el Grupo SAAS. Se abre la escuela de enfermería y la casa de cultura donde se ubicó la biblioteca pública. Se funda el Teatro Ensayo Soria (TES).
El instituto de entonces
            Si esos fueron algunos de los hechos que acontecieron en aquel tiempo, ahora vamos a referirnos al espacio o escenario concreto que nos atañe y que no es otro que el del Instituto. El antiguo caserón del XVII, propiedad de los Jesuitas antes de la desamortización, que pasó a pertenecer al Estado como acredita el escudo con el toisón de oro, de Carlos III, que preside su noble portada barroca en la calle Aduana Vieja. Cabe advertirse aquí que el Instituto era el único existente en la provincia (pues hasta 1969 no se abrió “El Castilla” para el alumnado femenino) por lo que a él concurrían chicos y chicas. (A principios de noviembre de 1960 se  había abierto el Colegio Adoptado de Covaleda que dependía del de Soria) Esto justifica que por la calle Estudios estuviera una nueva puerta de entrada para las alumnas. Se había incorporado al centro el ala donde antes estaban las Escuelas anejas al Magisterio. Acceso independiente tenían las escuelas preparatorias. El patio de recreo estaba asfaltado y también dando a la calle Instituto esta el Salón de Actos –Teatro-Cine- de nueva planta con cabida para 600 espectadores. También está el patio interior de los claustros, la sala de Conferencias y de Música, la vivienda del Director y del Conserje y la Cátedra de Antonio Machado. Existen además una capilla, Sala de profesores, Secretaria, Dirección y Jefatura de Estudios, Seminarios Didácticos, Laboratorios de Física y Química y de Ciencias Naturales, Archivo, Almacenes y Servicios Higiénicos y duchas. El resto de los espacios en las plantas inferior y superior se empleaba para las aulas generales.
Nuestra revista
            Con la llegada de la primavera de 1961 veía la luz. “Tenía que nacer. Todo en el aire anunciaba su próxima llegada. Era ya irremediable. De tiempo atrás –años de por medio–, en nuestro Instituto el intento de una revista. Proyectos que se fueron quedando arrumbados, proyectos que sucedían a otros, aves en inminencia de vuelo, sin lograr ver sus alas desplegadas. (…)
            Y ahora, esta nueva ilusión, obra de un día y de otro. Estudiantes, ex-alumnos, profesores de la misma mano. Desfilaremos, se sucederán nuestros redactores, un curso seguirá a otro y cambiarán los nombres de los que aquí escriban. La revista seguirá siendo la obra de todos”, editorializaba el profesor y jefe de redacción Carlos Beceiro Rodríguez (CBR), tras el saluda inicial de la directora del centro Manuela Pita Andrade.
            Y su cabecera estaba aquí. “La llamamos con el nombre más nuestro, “Alto Duero”. Alto de cumbres y, también, líquido manantial. El Duero que niño y casi en pañales, como lo saludaba el poeta, abre en Soria su avenida y marca la provincia, con su trazo, con el tajo de su espada de acero o de agua que hiere la loma y la peña.”, explicaba CBR. A la vez que justificaba su contenido con estas palabras: “Y esta nuestra revista, con su nombre y con los nombres de los que en ella colaboran. Creación o notas informativas, de mucho hay que hablar. Para nuestra ciudad y para las otras ciudades, por el haz de España, esta voz nuestra que ahora se pone a contar y a decir; a dar, con nuestra palabra, fe de trabajo y de vida”
            Este nº 1 de la revista “Alto Duero”, con Miguel Moreno y Moreno de director, encuadernado en rústica, constaba de 19 páginas, con un formato de 23,5 x 16,5 cm., ilustradas con dibujos y viñetas del Catedrático Juan Chulia. Estaba editada por Gráficas Sorianas.
José María Martínez Laseca
(3 de febrero de 2016)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Representación teatral

            (Día 1 de noviembre de 1841. Por la mañana temprano. Han pasado más de 8 meses desde la anterior conversación mantenida entre Don Armando y Don Fernando. Ahora se vuelven a encontrar de nuevo. Como si estuvieran en plena calle, frente al edificio de la Diputación Provincial)

Fernando: ¡Buenos días, don Armando! ¡Cuánto me alegro de volver a encontrarle de nuevo. Más de ocho meses han transcurrido desde la última del pasado 15 de febrero!

Armando: Y que lo diga Vd., don Fernando. La Gaceta de Madrid, nos dio aquel día un alegrón, al publicar, el domingo 14, la Orden de la Regencia de 11 de febrero de 1841 por la que se creaba el primer Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Soria.

Fernando:¿Qué nuevas hay sobre el tema?, pues he estado en este tiempo ausente de la ciudad.

Armando: Poco se dice en la calle. Mas, algo he podido espigar yo en las páginas de “El Numantino”, al leer unos extractos de las actas de sesiones de la Diputación Provincial.

Fernando: ¡Ya ardo en ascuas por saberlo!

Armando: Fue el pasado 6 de julio cuando la Corporación discutió el proyecto para el establecimiento del deseado Instituto. Y, después de deducidas por el Señor Presidente y Diputados provinciales las razones y observaciones que cada uno tuvo por conveniente hacer, este se aprobó por unanimidad. Y se acordó trasladárselo al señor Jefe Político de la Provincia.

Fernando: ¡Cuente, cuente! ¿Qué le exponían en la comunicación?

Armando: Pues, que aún estando conformes con las pautas exigidas por la Dirección de Estudios, veían muy conveniente reparar en algún punto.

Fernando: ¿En qué cosas don Armando?

Armando: En aumentar el estudio del Francés, que es la lengua que hoy más se conoce en el mundo. Igual que la Geografía, necesaria para todas las carreras así de Ciencias Naturales como para la política y legislatura. Y también la Economía, ya que les vendrá muy bien a los alumnos que al salir del Instituto vayan a las Universidades superiores. 

Fernando: ¿Y dónde piensan plantear el Instituto?

Armando: En ese mismo edificio donde estaba el extinto Colegio Universidad de Osma, que se halla en un estado de solidez y comodidad tal cual puede exigirse para su subsistencia cómoda por más de 20 años.

Fernando: Mayor problema será el gasto. ¿De dónde sale el dinero?

Armando: La Diputación ha señalado las dotaciones de los profesores con arreglo a las circunstancias del País. Y ha entendido que muchos productos comunes de los pueblos (dehesas, montes, pastos, etc.), sin deslindar sus derechos, no podrían aplicarse de modo más filantrópico y útil que en levantar las cargas del Instituto.

Fernando: ¡Viento en popa, va todo, según lo que Vd. me cuenta!

Armando: (Como viniendo de lejos otro hombre irrumpirá en escena) Es cuanto sé. Pero espere, que veo se nos acerca Don Isidro María Martínez, a la sazón Secretario de nuestra Diputación. (Al pasar junto a su lado, lo reclama) ¡Por favor, un momento, don Isidro!

Isidro:  (Se acerca a los dos) ¡Muy buenos días señores! Díganme lo que desean, ya que llevo algo de prisa.

Armando: ¿Qué nos informara Vd. de cómo va el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Soria?

Isidro: En ello estoy. Hace un mes que se ha creado la Junta Directiva del referido Instituto para que se ocupe de reglamentarlo y de llevar las demás atribuciones. Se cuentan hasta 7 profesores para los 44 alumnos que se han matriculado. Y se ha propuesto a Don Blas Ranz Yagüe, teniente cura de Castilfrío, para ser su Director.  

Fernando: ¿Para cuándo la apertura del curso, que tanto se hace de rogar?

Isidro: Mañana. Mañana, 2 de noviembre, sin más tardanza, como publicara el Boletín Oficial de la Provincia del 27 de septiembre, se iniciarán las lecciones. A ello se deben mis prisas, a que tengo que ultimar unos pequeños detalles y cursar las últimas invitaciones.

Fernando: ¿Siendo el fomento de la Instrucción Pública una decidida iniciativa del Gobierno liberal progresista de Espartero, acudirá gente bastante importante?

Isidro: Así es, presidirán autoridades provinciales y locales. Ya han confirmado su asistencia el Jefe Superior Político de la Provincia y Presidente de la Diputación Miguel Antonio Camacho, el intendente Manuel de Valverde, el Comandante General Saturnino Albuín y el Alcalde de Soria, Eduardo Torres. Y entre otros muchos, como diputados provinciales y alcaldes de algunos pueblos, también asistirá una delegación de la Real Sociedad Económica Numantina con los señores Víctor Arnau, Modesto Capdet y Víctor Carrascosa.          

 Armando: Por tratarse de un Instituto estatal, ¿será acto tan solemne abierto a todos los públicos?

Isidro: En efecto, Vds. también pueden acudir si quieren, pues invitados ya están.

Fernando: Muchas gracias, don Isidro. Que allí nos hemos de ver. Pues digna es de presenciarse esa inauguración del curso escolar en el Instituto de las grandes esperanzas para Soria y su provincia.

Armando: Por supuesto. Será un gran día, sin duda. Y lo habrán de celebrar después otras generaciones venideras.

Isidro: Entonces, ¡Hasta mañana, señores!

Fernando y Armando: ¡Hasta mañana será! (Salen hacia un lado los dos y en dirección opuesta Isidro)   

                                                      Creado por: José María MARTÍNEZ LASECA


(Representado en la Diputación Provincial de Soria, el día 21 de diciembre de 2016, con motivo de la entrega de la Medalla de Oro de la Provincia al IES “Antonio Machado”)

La mejor herencia recibida

Presidente, diputados, autoridades, amigas y amigos:
            Se me pidió que hablara en este acto de entrega de la medalla de oro de la provincia de Soria al Instituto “Antonio Macho”, en tanto que promotor de la idea. Y lo hago gozoso y con emoción. Nunca podría hacerlo a sangre fría. Se trata del centro al que llegué de niño, en  1966, desde mi Almajano natal, para realizar por libre aquella prueba de ingreso que marcaría mi andadura.

            Al que torné, tras pasar por el “Pío Baroja” de Irún y el “Miguel de Unamuno” de Bilbao, en 1971, para hacer sexto de bachillerato y COU, en que me cambié de Ciencias a Letras.

            En el Machado fui primero alumno, (guardo grato recuerdo de docentes y de colegas de aula), y, desde 2006, profesor de Lengua Castellana y Literatura, hasta culminar un ciclo. También en él han estudiado mi mujer y mis dos hijas, que ahora son profesoras de Instituto. ¿Cómo no celebrarlo? Mucho le debo yo a ese viejo Instituto.  

            Forma parte indudable de tu vida, me diréis. Sí, pero todo el orgullo que yo siento debe hacerse extensivo a muchos de vosotros, que podríais contar historias similares. Cual agua del río Duero, varias generaciones se han sucedido a lo largo de sus 175 años cumplidos.

            Hablo de un Instituto histórico. Que ha supuesto la primera universidad para miles de sorianos. Del huésped del edificio barroco, que antes fuera convento de jesuitas. Que abrió sus clases en 1841. Cuando la regencia progresista de Espartero.

            Primero y único Instituto de Segunda Enseñanza de Soria durante 128 años. ¡Qué bien nos lo cuenta Concepción Jimeno Martínez en su magnífico libro! Para que ni uno solo dejara de inflamarse con el deseo del saber, decían. “Preparar al hombre en su primera edad para que llegue al apogeo de lo que un día debe ser en su posición social, es el fin y el objeto del Instituto público que vamos a levantar”. La educación como ascensor social.        
           
            Se escribió entonces y sigue vigente hoy día. Enseñanza pública de todos y para todos. Propiciando la igualdad de oportunidades mediante el proceso de enseñanza-aprendizaje. Porque prime el talento sobre la cuna. ¡Ay de la educación, tan denostada a veces como invocada en las proclamas políticas cual bálsamo de fierabrás! ¡Qué pronto se nos olvida que es un derecho fundamental!
             Hoy, aquí, se honra a nuestro querido Instituto. La sola mención de personalidades  que por él han pasado, con quien le presta su identidad a la cabeza, lo dotan de la máxima entidad cultural. Ello ya sería suficiente para hacerlo merecedor de la medalla concedida.

            Nuestro Instituto se hizo realidad debido a un trabajo en equipo. A la decidida apuesta de personas e instituciones que le dieron prioridad y supieron solventar las dificultades económicas. Desde el Jefe Político, Miguel Antonio Camacho, los principales Ayuntamientos de la provincia, y la Real Sociedad Económica Numantina de Amigos del País con su lema: “El ocioso para nadie es provechoso”. Pero siempre con la Diputación Provincial al frente.


            Buena lección, sin duda, la del éxito de lo comunitario, por la conjunción de esfuerzos. La de una Diputación que, lejos de ver en la educación un gasto más, la tiene por inversión necesaria para el porvenir de la provincia. Siempre ha estado ahí nuestra Diputación. Entonces con el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, y la Escuela Normal de Maestros, más tarde con el Colegio Universitario (CUS) o la Escuela de Enfermería y ahora continúa con la UNED.

  

            Somos hijos de una tierra dejada de la mano de Gobiernos y, lo que aún es peor, de las nuestras propias. “Nunca la gente de Soria hizo gran bulto en la historia”, reza el refrán. Pese a Numancia. Choca con que de nuestro paisano Julián Sanz del Río, dijera Giner de los Ríos: “le deben su verticalidad la mitad, por lo menos, de los españoles que andan hoy en dos pies”. Con que nuestros maestros fueran  reconocidos en todo el país. ¡Qué viene el soriano!, exclamaban al verlo llegar. ¡Lástima, la fuga de tantos cerebros de esta tierra tan generosa como necesitada!  
           
           
            Oro de ley es la educación. Para saber, saber hacer y ser personas. Mejores ciudadanos. Con capacidad de discernir. Honrar al histórico Instituto “Antonio Machado” es honrarnos a nosotros mismos. Bien lo sabían nuestros padres cuando entendieron que el mayor tesoro que podían dejarle a sus hijos era el del conocimiento: una buena educación.
           
           
            En consonancia con ello va esta medalla de oro otorgada por la Diputación Provincial al Instituto “Antonio Machado”. Por ser la historia viva de nuestra mejor herencia recibida. Muchas gracias Presidente y Diputados provinciales por entenderlo así. Por acordar por unanimidad que, en justicia, procedía.
             Y acabo ya. Con un deseo a modo de brindis: ¡Larga vida al Machado, compañeros! He dicho
José María Martínez Laseca

       (En Soria y en la Diputación Provincial, a 21 de diciembre de 2016)   

miércoles, 26 de octubre de 2016

Centenario de Camilo José Cela

Camilo José Cela  (El Padrón, La Coruña, 1916-Madrid, 2002). Escritor español galardonado, entre sus muchos premios, con el Príncipe de Asturias (1987) y el Cervantes (1995). Recibió el premio Nobel en 1989. Poliédrico en su quehacer, su abundante producción abarca todos los géneros literatios, de la novela al cuento, del libro de viajes a la crónica periodística o el diccionario comentado (Dic­cionario secreto, 3 vols., 1968) y, ocasionalmente, poesía (Pisando la dudosa luz del día, 1945, pero escrito en 1936, y Cancionero de la Alcarria), y teatro, e incluso el guión de cine. En 1956 fundó la revista “Papeles de Son Armadans”.
            La familia de Pascual Duarte (1942), es su primera y sorprendente novela y dada su fuerza dramática y la primaria brutalidad de la temática, individual e his­tórica, supuso la recuperación del relato de calidad tras la guerra civil; se la considera introductora de una corriente narrativa conocida como el “tremendismo”. Le siguen Pabellón de repo­so (1943), en la que se recrea el patético mundo de un sa­natorio, y Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944), actualización de la picaresca. La colmena (1951), es su obra maestra, no es individual sino colectiva y de ambiente urbano presenta unos pocos días de la vida del Madrid de 1942, a través de un extenso conjunto de personajes, movidos por el an­sia de satisfacer sus necesidades primarias. En su novela siguiente, Mrs. Caldwell habla con su hijo (1953), vuel­ve al relato en primera persona con el monólogo que representan las cartas que escribe a su hijo muerto. La catira (1955), por encargo del go­bierno venezolano, se desarrolla en aquel país sudamerica­no. En Tobogan de hambrientos (1962) se nos revela un alma colectiva, cuya suma de antihéroes muestra una parte de la sociedad que sufre las injusticias que otra genera. 
            Su segunda etapa como novelista arranca en 1969, con Vísperas, festividad y octava de San Camilo de 1936 en Madrid, desarrolla un constante monólo interior donde la capital volvía a ser protagonista, ahora en los primeros días de la rebelión militar. Segui­rían Oficio de tinieblas (1973), como catarsis que conlleva la confesión obsesiva, siendo a la vez un testimonio lúcido y desgarrador de una conciencia que asume el dolor de ser hombre; y Mazurca para dos muertos (1983) en un marco rural gallego y con una extensa galería de perso­najes, donde sigue latiendo el viejo trauma de la guerra civil y la poosguerra.  
            En una tercera etapa narrativa, como culminación de su experimentalisto continuo, se incluyen sus novelas Cristo versus Arizona (1988) un intenso monólogo que trota de las rememoraciones de un yo, protagonista de unos hechos y testigo de otros; El asesinato del perdedor (1994) en la que un joven víctima del rigor moral de un juez que lo hizo encarcelar por escándao pùblico, se suicida; La Cruz de San Andrés (1994) en cuyo relato secundario, mediante un monólogo delirante se cuenta una simbólica crucifixión y, finalmente, Madera de Boj (1992) considerado . un libro de aventuras, pasado por el heróico y confuso tamiz de la memoria.
            También destaca como escritor de libros de viajes, entre los que figuran su Viaje a la Alcarria (1948), Del Miño al Bidasoa (1952) o Viaje al Pi­rineo de Lérida (1965).  Y por sus numerosos relatos breves, ya sean cuentos o novelas cortas, con textos magistrales del tenor de Esas nubes que pasan (1945), El bonito cri­men del carabinero (1947), El gallego y su cuadrilla (1951), Baraja de invenciones (1953), El molino de viento (1956) o Garito de hospicianos (1963).

            Pese a su controvertida personalidad y las arremetidas de la crítica, toda su compleja obra po­see un denominador común: la maestría verbal, la audacia y el rigor, que la salvan in­cluso en los momentos débiles. Todo ello le hace figurar, por mérito propio, entre esos escogidos autores españoles del siglo XX que se seguirán leyendo en el futuro. En este año de 1916 se cumple, precisamente, el centenario de su nacimiento. 
José María Martínez Laseca