sábado, 13 de noviembre de 2021

  

                            MADRE ANGELINES

 

Madre digna, de cara tan hermosa.

Abeja, persitente, labradora.

Deseaste tus cuatro hijos. Soñadora

Repartiendo esa sangre que rebosa.

 

Eras quien del miedo nos protegías

A las oscuras noches vacilantes.

Nos llovías de amor. Para estudiantes,

Guiabas a que otras vidas nos servías.

 

Eran tus años únicos tal vez

Lograbas oler nuestro pan. Crecida,

Infundías la memoria que se basa.

 

Nuestra madre, fiel tierra, solidez.

Está en el corazón nunca se olvida             

Siempre su nombre: nos devuelve a casa.

 

José María MARTÍNEZ LASECA

Almajano, Soria, 5 de octubre de 2021


jueves, 1 de abril de 2021

Una mujer a la altura de las circunstancias. Concha de Marco 1916-1989


 Así se titula la exposición “Concha de Marco 1916-1989. Una mujer a la altura de las circunstancias”, que cobija la Sala B del Centro Cultural Gaya Nuño, sito en la Plaza de las Mujeres de la ciudad de Soria. Tres son los elementos que la evidencian: A.- Un cartel anunciador que acota su duración del 25 de marzo al 5 de mayo de 2021 (visitas de 9 a 14 h.); B.- Mostrario en la sala: 28 paneles con fotos y textos y 3 vitrinas, que plasman sus 7 poemarios publicados en vida, algunos de sus ensayos y dos libros para saber más de ella, y C.-Un precioso catálogo que la complementa y añade contenidos.  

            Pero, antes de entrar en materia, quisiera comenzar por los créditos. Para mostrar mi agradecimiento a quienes han contribuido a hacerla realidad. Al Ayuntamiento de Soria con su concejal de cultura Jesús Bárez, al Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y su director Gonzalo Santonja, a FUNDOS fundación y a la Junta de Castilla y León. Así mismo, a Rótulos Pascual y Gráficas Ochoa por su buen hacer, a César Gonzalo (responsable de exposiciones) y a Pote, por montarla como el curioso espectador puede contemplarla.

            Conviene señalar, previamente, que con Concepción Gutiérrez de Marco (literariamente Concha de Marco) teníamos una deuda pendiente. Ella fue la donante a los sorianos, a través de la Obra Social de la entonces Caja Soria, del Legado documental, bibliográfico y pictórico que reunió, junto con su esposo, el escritor, historiador y crítico de arte Juan Antonio Gaya Nuño, a lo largo de toda una vida en común. Un auténtico tesoro cultural. ¿Quién otro le ha dado tanto a Soria? El acuerdo para su custodia y difusión fue firmado, entre Concha de Marco y Caja Soria en primera instancia el 15 de enero de 1988 y elevado a escritura pública el 12 de julio, poco antes de su muerte, cuando quemaban los rastrojos, el 19 de octubre de 1989.

            Tan valiosos fondos, fueron trasladados a Soria por Casa Macarrón el 11 de enero de 1990. La Exposición-Homenaje a Juan Antonio, que los mostraba al público se abrió en la sede central de Caja Soria en la Plaza Mariano Granados de Soria. La inauguró el director del Museo del Prado Alfonso Pérez Sánchez y  se prolongó desde el 17 de febrero hasta finales de marzo. Se intituló  “Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976) entre el espectador y el arte” y fue comisariada por Ignacio del Río Chicote y por mí, quienes habíamos contado con la valiosa complicidad de Concha de Marco. El catálogo de la misma es un referente obligado para quienes quieran adentrarse en la vida y obra de Gaya Nuño.

            Treinta años después

            Han pasado 30 años de todo aquello hasta que, por fin, ha llegado esta nueva exposición con Concha de Marco por protagonista. Para hacerle justicia. Una culminación, en mi caso, tras más de 40 años ocupándome de aprenderla. Mi artículo primero: “2 poetisas sorianas, 2” (por ella y Mª Eugenia Rincón), de “Campo Soriano”, data del 3 y 5 de diciembre de 1981. Desde entonces, se me acumulan los recuerdos, las  conversaciones mantenidas y guardo cartas y libros dedicados. Gracias a mí, figura en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia (2011).

            Aquí he querido recrear su vida. Contar su historia verdadera. Como sujeto agente. Poniéndola en el contexto histórico del tiempo que le tocó vivir. El del reinado de Alfonso XIII, pasando por la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República Española, la Guerra Civil, la Dictadura de Franco, la transición política y la llegada de la democracia. Cual una paleta de coloraciones: del blanco inicial (agridulce de infancia y adolescencia), pasando por el negro intermedio (tristeza y privaciones), hasta llegar al policromo (recuperación democrática con cierta decepción).

A modo de metáfora, he partido del cuadro de Hipólito Hidalgo de Caviedes “Retrato de Juan Antonio y Concha” (1976) de donde la extraigo, aislándola, individualizándola y la conduzco hacia el “Retrato de Concha” (1964) por Francisco Mateos, donde se muestra turbadora en su rostro, desprendiéndose de otras máscaras.

He querido mostrarla como fue: poliédrica y polifacética. No dentro de la pareja “los Gaya” que es como los nombraban en los círculos culturales, ni tampoco como la “Sra. de Gaya”.  Ella misma. Niña huérfana de madre con dos años por culpa de la pandemia de la gran gripe de 1918, niña rebelde en Figueras (Gerona), universitaria en Madrid, republicana, esposa de un preso (tenida por poco por  los Gaya Nuño), profesora de Ciencias en Costuera (Badajoz) y ¿casada infiel?, reencontrada con Gaya en Bilbao, con el mundo del Arte en Barcelona, participando en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, vinculada a la revista “Ínsula”, como profesora de humanidades en la Universidad Río Piedras de Puerto Rico, ama de casa y escritora, con cuarto propio en Madrid, artesana y melómana, feminista y tertuliana, viajera por España y por el mundo. De profundas raíces sorianas (quien no tiene raíces no da flores ni frutos), siempre retornaba a orígenes. Siendo así una perdedora, que padeció el duro exilio interior español, sin resignarse ni rendirse nunca, con esfuerzo creador, es como resultó vencedora.

Como intelectual Concha de Marco cobra entidad propia. Narradora, ensayista, traductora del inglés y del francés de libros de arte al español. Pero, sobre todo poeta. Conoce bien a nuestros clásicos (lo que no es tradición es plagio); se relaciona con los poetas de la Generación del 27 y las poetas de su tiempo (en torno a Carmen Conde) a las que divulga y lee y conoce a los más destacados poetas extranjeros.

Como “una poeta inquietante” la definió Carmen Conde. Su poesía, intimista y autobiográfica, se proyecta desde el yo al nosotros colectivo. Hacia lo social. Como ella misma nos advierte, “las constantes que caracterizan a mi poesía: Rigurosísima ética, interés por todas las situaciones humanas, caridad cristiana, exaltación de cuanto de noble y hermoso pueda atribuirse al ser humano”.   Su vida transpira por cada uno de los poros de la piel de las palabras que escribe. Porque la mujer Concha de Marco también anhelaba el reconocimiento de la belleza, que es el recuerdo, que es la poesía, la única verdad, como dice mi buen amigo, que tanto habló con ella, Ignacio del Río.

 

            Un hermoso recado

La voz de Concha de Marco es única y absolutamente contemporánea, señala Isabel Coixet. El patriarcado se mantiene en nuestros días. Yo no estoy a favor de las mujeres que se tienen que sacrificar y se tienen que anular. Concha de Marco se sacrificó por Juan Antonio Gaya Nuño, pero no se anuló. Por el contrario, se reafirmó. Aquí y ahora, vuelvo a reivindicarla, frente al ruido mediático de los bulos y noticias falsas y frente al circo de la política como espectáculo, sin preocuparse por los problemas más apremiantes de los ciudadanos, sigue plenamente vigente. Así nos dice: “Hay que estar callado, no hables tanto. / Deja de afirmar tu existir con las palabras. / Son igual que ese humo que se aleja. / HAZ ALGO, CREA / ALGO QUE FORTALEZCA A LOS DEMAS /  y cuando tú te vayas permanezca. / Verdaderas palabras, el mensaje / que puedan entender generaciones nuevas, / y les ayude a sobrellevar / el peso de la escoria que gravita sobre ellas.”

Por todo cuanto he dicho de Concha de Marco, eterna niña desvelada que nos ilumina la existencia con sus versos, es muy conveniente leerla y conocerla. Para quererla aún más.

José María Martínez Laseca

1 de abril de 2021

viernes, 7 de agosto de 2020

Octava celebración de "Un soneto para Soria"


Nos junta, en este jueves de raro mercado en Soria por la pandemia del Coronavirus, de nuevo, un acto de celebración poética, y en consecuencia gozoso, como es la entrega del premio al ganador del certamen “Un soneto  para Soria”, que cada año convoca el Círculo Amistad Numancia. Lo hacemos aquí, en el Casino, este lugar de la poesía y en el contexto de la Feria del libro de Expoesía.
En esta ya su octava edición, como ha dicho su Presidente Adolfo Sainz, el jurado integrado por mis compañeros el poeta César Ibáñez París y el crítico y librero César Millan y yo mismo, se lo hemos otorgado, por unanimidad, al poeta donostiarra Javier Potch, al tiempo que estimamos oportuno conceder un accésit, por vez primera, al visontino Juan Antonio Soria Boillos.
Es indudable que tejer un soneto clásico, con su estructura enjaulada de dos cuartetos y dos tercetos, con versos endecasílabos y rima consonante: ABBA, ABBA, CDC,DCD, supone todo un desafío y entraña gran dificultad. Para afinar tensión y sentido y conseguir que el texto resultante sea sugeridor y bello.  
Un modo de hacer al itálico modo que en nuestra literatura cuenta con grandes poetas que se han expresado en dicho formato. Toda una larga tradición. Con Garcilaso de la Vega, pionero, Lope, Quevedo, Góngóra, continuadores, y por citar algunos de los nuestros: Antonio Machado, Gerardo Diego, Dionisio Ridruejo y Concha de Marco.
¿Qué es poesía?, se preguntaba Bécquer. Y, en verdad, que resulta complicado definir la poesía. ¿Cómo podemos distinguir el bailarín del baile?, inquiría el poeta inglés Yeats. Está claro que no podemos responder ciertas preguntas y que debemos aceptar la incertidumbre. La poesía se construye con palabras y las palabras se mueven y cambian de significado, no solo a través de la historia, sino también a lo largo de la vida, a lo largo del día e incluso al repetirlas varias veces seguidas. En todo caso, parece que la poesía lírica consiste en decir diferente y está siempre “inflamada por el entusiasmo”, quedando envuelta en un halo misterioso. “Solo el misterio nos hace vivir, solo el misterio”, advertía el gran Federico García Lorca.
En cuanto a los temas que trata la poesía estarían los universales del sentimiento, como decía Antonio Machado y que sintetizaba Miguel Hernández en sus tres heridas. “Con tres heridas vengo, con tres heridas yo: la de la muerte, la de la vida y la del amor”, y también los lugares comunes o tópicos literarios. Entre los más conocidos están el carpe diem ("aprovecha el día"), el collige, virgo, rosas ("coge, doncella, las rosas"), el ubi sunt? (¿dónde están?), beatus ille (dichoso aquel), o la descriptio puellae (descripción de la mujer).
Entresaco aquí el del locus amoenus (lugar agradable), porque tiene mucho que ver con nuestro soneto ganador, así titulado, que resalta la ribera del río Duero. Más en concreto el añorado merendero del Augusto, con su embarcadero, junto al puente de piedra. En el lado opuesto a los Arcos de San Juan de Duero. Todo un paraíso perdido. Descrito con gracia por su autor Javier Potch. Usando ágiles encabalgamientos. A sabiendas de que los paraísos son siempre humildes y precarios. ¡Enhorabuena!
También la poesía canta lo que se pierde. Suele decirse, con un toque romántico, que la poesía florece entre las ruinas. Y ese tono elegiaco, se camta lo que se pierde, perfuma los dos sonetos de Juan Antonio Soria: “Puente de Visontium, entre brumas al alba” y “Negras rosas del alba en Visontium”, que han recibido el accésit. Por sus bellas metáforas.  
Ambos poetas, Javier y Juan Antonio, han cumplido, pues, con éxito el objetivo  del Concurso al tener a Soria en su variada diversidad como fuente de inspiración. Cantándola excelentemente. Y se merecen,  por ello, el reconocimiento del jurado y de los lectores. Muchas gracias.
Acabo ya diciendo que son dos los elementos que definen nuestras vidas humanas, estos son los de la fugacidad y el olvido.
Frente a ellos únicamente la poesía, como la siempreviva, opera el milagro y otorga permanencia, eternidad.
Nada más. Salud para todos y muchas gracias.
José María Martínez Laseca
(6 de agosto de 2020)

miércoles, 25 de marzo de 2020

AÑO BÉCQUER

AÑO BÉCQUER 
Y CORONAVIRUS
Pese al coronavirus,
hay poesía.
Aunque guardemos
las distancias exigidas,
hay poesía.
Por las calles desiertas,
hay poesía.
A pesar de lo frágil de la vida,
hay poesía.
Porque se anticipó la primavera,
 con flores encendidas,
hay poesía.
Mientras haya palabras escogidas,
hay poesía.
Tierra, agua, aire y fuego,
son también poesía.
Porque nos salva del naufragio una sonrisa:
                                                     ¡siempre habrá poesía!
                                                                 José María Martínez Laseca
                       (21 de marzo de 2020, en el día de la poesía)

jueves, 12 de marzo de 2020

La pedagoga María Cruz Gil Febrel (1895-1943) [y 3]


Sobre las escuelas de la provincia de Soria, su cuñado Leopoldo Ridruejo Ruiz-Zorrilla opinaba: “… bien puede decirse que si un pueblo carece de escuela higiénica, es por desidia de su Ayuntamiento. Tanto el Gobierno, como nuestra Inspección Provincial de Primera enseñanza, están deseando complacer en este sentido.
Buena prueba de que nuestra afirmación es cierta, es el gran número de hermosísimas escuelas que el Estado tiene construidas en la provincia.
Pues bien; Soria, la capital de la provincia, no ha logrado todavía tener un grupo escolar digno del siglo XX, como Almazán, el Burgo, San Esteban, Ólvega, Sauquillo, Quintana Redonda, Matamala, La Rubia y tantos otros pueblecitos de la provincia (…)”.  (Ver: “El Avisador Numantino”, del 2 de noviembre de 1927, pág. 2).

Construcción de nuevas escuelas

Estas quejas llegaron al Director General de Primera Enseñanza, señor Suárez Somonte, que prometió construir el Grupo escolar de la capital en colaboración con el Ayuntamiento (Ver: “El Avisador Numantino”, del 29 de octubre de 1927, pág. 2).
María Cruz Gil Febrel, fue nombrada junto a otros como José Tudela, por Real Orden de 1º de agosto de 1928 (Ver: “BOP”, nº 95, del 8 de agosto de 1928, pág.8), Vocal de la representación ciudadanía en la Comisión de construcciones escolares de la provincia, e impulsó la edificación de nuevas escuelas en los pueblos, de lo que dan fe las monumentales de Bayubas de Abajo (finalizadas en 1936). Además, la Diputación facilitaba gratuitamente a los Ayuntamientos los planos y presupuestos de dos modelos de Escuelas Rurales. Como señala Calvo Villar hubo otros factores decisivos en dicha construcción como la aportación vecinal y el apoyo de los emigrantes  que posibilitaron esa alta escolarización de la población  del 75% en 1932, con un 70% asistiendo con regularidad. (Ver: Calvo Villar, M. C.: Más de cien años de Historia de las Escuelas de Soria, 1812-1936. Ed. Gráficas Ochoa Soria S.L. Soria, 2002).
María Cruz Gil Febrel, en su artículo: “Función social que la maestra puede realizar en el medio rural”, en la Revista de Pedagogía nº 132 de 1932, págs. 537-543, planteaba, desde una nueva perspectiva, la necesidad de renovar las escuelas de adultos. Impartiendo conferencias y cursos breves, exposiciones, representaciones teatrales, etc. en los que deber intervenir las gentes del lugar, como medio de progreso del agro. (Ver: Férnandez Soria, J.M. y Agulló Díaz, M. C.: Una escuela rural republicana. Universidad de Valencia, 2004).
Queremos dejar constancia expresa de la presencia de María Cruz Gil Febrel en el homenaje que la ciudad de Soria rindió a su poeta Antonio Machado Ruiz, el 5 de octubre de 1932, en la plazoleta de San Saturio, entregándole el título de hijo adoptivo.
El 28 de junio de 1933 pasó a formar parte de la Junta directiva de la Asociación de Inspectores. Así mismo,  fue nombrada Jefa de la Inspección de primera Enseñanza de esta provincia (Ver: “El Avisador Numantino”, del 14 de marzo de 1934, pág. 3).
Y, por fin, la capital inauguró el Grupo escolar “Manuel Blasco” (hoy “La Arboleda”) el domingo 18 de marzo de 1934 (Ver: “El Avisador Numantino”, del 21 de marzo de 1934, pág. 2)

Viajera para la ampliación de estudios

María Cruz Gil Febrel había solicitado durante los años 1927, 1929, 1931 sin éxito una beca  a la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE) en el extranjero.  La consiguió, por fin, en 1934. Le fue concedida el 24 de abril de 1935 por tres meses y ladisfrutó viajando a los países de Francia, Bélgica y Suiza, y, además, se le hizo extensiva a Italia. Ella hablaba tanto francés como inglés. Con antelación a su partida, celebró una importante reunión con todos los maestros de la comarca con el fin de constituir un centro de colaboración profesional en Almajano (Ver: “El defensor Escolar”, del 26 de enero de 1935, pág. 2) .
Visitó la Escuela Experimental de Mail (Ginebra), el “Foyer d´Ouex”; la Escuela de anormales dirigida por Alice Descoeudres (Ginebra); el Museo Pedagógico de Berna; diversas escuelas de Bruselas (donde se había adaptado el método Cecroly) y especialmente la Ecole de l´Ermitage del propio Decroly; varias escuelas maternales, graduadas y de anormales en París, el Museo Pedagógico de París; las escuelas al aire libre en Italia; la “Scuola del agro romano”; la “Scuola Olgiata”, la ciudad escolar “Vittorino de Feltre”, la “Scuola Rinnovata” y las “Case del Bambini”, consideradas todas ellas coo pioneras en la renovación pedagógica del momento. En consecuencia, desde París, Bayona, Ginebra y Roma remitió sus informes a la JAE. (Ver: Marín Eced, , T.: Innovadores de la educación en España (Becarios de la Junta para Ampliación de Estudios). Universidad de Castilla-La Mancha, 1991). Regresó de su viaje de estudios a finales de julio (Ver: “Noticiero de Soria”, del 25 de julio de 1935, pág. 3).

La maldita guerra lo truncó todo

Empero, tan brillante carrera se vería cortada con el inicio de la guerra civil española, que dio un vuelco a su vida. El alzamiento militar del 18 de julio, sorprendía a María Cruz Gil Febrel en plena actividad de los cursos de verano en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Le resultó imposible regresar a Soria y un barco del Gobierno la trasladó, junto con sus compañeros a la zona republicana. A finales de diciembre de 1936, colabora en la Semana del Niño (¡Juguetes para todos los niños antifascistas!), en representación de la Junta provincial de primera enseñanza.
El BOP de Soria nº 116, de 18 de mayo de 1937 recoge la citación de los juzgados de primera instancia de Soria para que compareciera al instruírsele expediente administrativo de responsabilidades políticas, declarándola en paradero desconocido. En el año 1937 tomó posesión del puesto de Inspectora de Primera Enseñanza en Cuenca, ciudad en la que ejerció su trabajo durante la guerra (Ver: Sainz Magaña, M.E.: María Cruz Gil Febrel, 2012). Y el BOE nº 250, Burgos 27 de junio de 1937 pág. 2091, recoge su separación definitiva del servicio, debiendo ser dada de baja en el escalafón. Entre los cargos que se le imputaban:  1.-Simpatizar y favorecer en el ejercicio de su cargo al Frente Popular. 2.-Haber cambiado sus ideas derechistas y católicas al advenimiento de la República, “sin duda con el propósito de medrar en su carrera”. 3.-Haber pasado desde Santander a la zona roja por Francia, habiendo podido hacerlo a zona nacional. 4.-Haber ocupado cargos oficiales con los gobiernos del Frente Popular. (Ver: Inspectoras de primera enseñanza en el segundo tercio del siglo XX. Tesis doctoral. UCM, Madrid, 2017).
Ya en la posguerra, por Orden de 22 de julio (Ver: B.O.E. de 26 de de  agosto de 1940, pág. 5898), a propuesta de la Comisión Superior Dictaminadora de Expedientes de depuración, se le imponía como sanción definitiva la suspensión de empleo y sueldo por un año, con abono del tiempo que llevaba suspendida, e inhabilitación para cargos directivos y de confianza. Tras ello, María Cruz Gil Febrel fue repuesta en Soria, por Orden de la Dirección General con fecha de 28 de agosto de 1940. Pero ya nada volvería a ser como antes para ella. Enferma, en 1942 no podía realizar visitas a la 1ª zona femenina. Moría el 13 de enero de 1943 Sus restos descansan en una sepultura del alto cementerio del Espino.
Pero no todo está contado. Ella supo proyectar una mirada femenina a aquella realidad. Por su dedicación plena en pro de la educación y la cultura del pueblo soriano, se merece estos versos de A. Machado: ¡Lleva quien deja y vive el que ha vivido! Ya que cuando la vida se acaba la muerte enciende luces (de eternidad) en otro lugar.
José María Martínez Laseca
(xx de marzo de 2020)

La pedagoga soriana María Cruz Gil Febrel (1895-1943) [2]


El expediente académico de María Cruz Gil Febrel en la Escuela Superior del Magisterio de Madrid fue de sobresaliente, con varias matrículas de honor. Así mismo, durante su formación trabajó bajo las directrices de Luis de Hoyos, director del Seminario de Etnografía, Folklore y Artes populares de dicha escuela. Fruto de ello resultó su Memoria de fin de carrera con el título de “Numancia”, codirigida por los profesores Luis de Hoyos y Ángel Vegué y Goldini (Ver: Martínez Torner, F: Dos estudios geográficos y etnográficos de Asturias. Ayuntamiento de Quirós, 2005, pág. 22).
            Cabe anotarse aquí que como segundo de dicha promoción 1916-1919 quedó Rodolfo Llopis Ferrándiz (1895-1983), Secretario General del PSOE en el exilio durante casi tres décadas (hasta que en el XIII Congreso del PSOE en Suresnes (Francia), días 1 y 13 de octubre de 1974, le sucedió Felipe González) y que ocupó la Dirección General de Enseñanza Primaria en la Segunda República, emprendiendo desde ella una profunda reforma de todo el sistema educativo español. (Ver: Lomas, B.: Rodolfo Llopis (1895-1983) Una biografía política. Planeta, Barcelona, 1999).

Inspectora de Enseñanza Primaria de Soria

Dos de las mejoras introducidas en 1911 en la Escuela de Enseñanza Superior del Magisterio eran la concesión de becas a todos los alumnos matriculados en ella y otra que, al concluir sus estudios, estos saldrían directamente colocados bien como profesores de Escuela Normal o bien como Inspectores de Enseñanza Primaria.
En este sentido, María Cruz Gil Febrel ejerció primero de profesora durante el curso 1919-1920 por recomendación de la Junta de Ampliación de Estudios en el Instituto Escuela de Madrid. Una vez desarrollada esta experiencia docente, fue propuesta por el Claustro de sus profesores para desempeñar el cargo de Inspectora de Enseñanza Primaria de Soria, con fecha de 19 de julio de 1920. Tenía 25 años.
La prensa de su ciudad natal lo confirmaba  al decir: “Ha sido nombrada Inspectora de las Escuelas de niñas de esta provincia la distinguida, culta y simpática señorita María Cruz Gil Febrel, y hoy le ha dado posesión del cargo don Tomás Rivas Inspector jefe de la provincia. Muy cordial y sinceramente felicitamos a dicha señorita soriana. (Ver: “El Noticiero de Soria”, del 27 de julio de 1920, pág. 3).
A partir de este mismo instante María Cruz Gil Febrel va a desarrollar un laborioso trabajo ateniéndose al cometido y responsabilidades de su cargo. En su tarea contó con la inestimable colaboración del entonces Inspector Jefe Gervasio Manrique Hérnández (1890-1978) .Juntos asumieron el pensamiento pedagógico de la Institución libre de Enseñanza, fundada por el pedagogo Francisco Giner de los Ríos, discípulo del filósofo soriano Julián Sanz del Río.
En 1923, con motivo de la visita a nuestra capital del sabio Profesor de la Normal Central y Director de la importante revista pedagógica “El magisterio español” de Madrid don Victoriano Fernández Ascarza, que visitó los monumentos de la ciudad y sus principales centros educativos, la Inspectora de esta provincia, señorita María Cruz Gil Febrel, junto con la Directora de la Escuela Normal de Maestras, doña Concepción S. Madrigal y el Delegado Regio de 1ª Enseñanza D. Pelayo Artigas enviaron su más entusiasta adhesión al improvisado banquete que se celebró en el Hotel Comercio (Ver: “El Porvenir Castellano”, del 9 de julio de 1923, pág. 1).
También, le llegaron momentos dolorosos debidos a la muerte de su padre Pedro Gil Lozano el 9 de noviemre de 1924, al que siguió el de su madre Raimunda Febrel Esteras apenas un año después, el 14 de octubre de 1925.

Reconocimiento a su cultura, celo y actividad

En la prensa especializada en la materia como “La Orientación: Periódico semanal de Instrucción Pública” y  “El Defensor Escolar: revista semanal de primera enseñanza” se deja constancia de las visitas ordinarias de inspección cursadas por la Inspectora María Cruz Gil Febrel a las Escuelas Nacionales de Niñas de numerosos pueblos. Participa, así mismo, en la Comisión Organizadora del Certamen Nacional Pedagógico, tendente a fomentar entre los maestros el estudio de los problemas pedagógicos y ofrecer al Estado un estudio de dichos problemas por si lo considera de algún valor para futuras reformas. (Ver: “Noticiero de Soria” del 24 de diciembre de 1925, pág. 3). Organiza cursillos de formación, acompaña a maestras en viajes de estudio, etc.
Desde el Gobierno Civil de Soria con fecha de 12 de marzo de 1926 se la propone para una recompensa “por su cultura, celo, actividad y trabajo, que se ha impuesto en bien de la enseñanza”. Y se incide en que ella “se desvive en el cumplimiento de sus deberes, toma parte en todas las conferencias que se celebran, tanto en esta capital como en los pueblos de la provincia, y en todas ellas con su elocuencia y fácil palabra, difunde ideas patrióticas y de ciudadanía encareciendo el patriotismo y amor a la enseñanza.(…)”.
A ello se contestó, desde el Consejo de Instrucción Pública de Madrid, con fecha de 11 de mayo de 1926, diciendo que la comisión había dictaminado encontrar justificado “que se le den gracias de Real Orden por sus notorios afanes en pro de la Cultura.”

Concejala  del Ayuntamiento de Soria

Esa presencia constante en la vida pública soriana propició el acceso de María Cruz Gil Febrel a la política municipal. Fue en plena Dictadura del general Primo de Rivera. Previamente, el 21 de octubre de 1927, el Alcalde de Soria  Eloy Sanz Villa había presentado al Gobernador Civil de la provincia la dimisión de la Corporación. El Ayuntamiento dimisionario estaba constituido por los concejales García, Rioja, Sanz (J.M.), Sanz (V), Moreno, Beltrán, Herrero, Liso, Arribas, Benito, Cuevas, del Amo, Ropero, Chico y Bartolomé.
Como consecuencia, el lunes 31 de octubre, bajo la presidencia del Gobernador civil de la provincia don Generoso Martín Toledano celebró sesión el Ayuntamiento soriano paa admitir la renuncia de los antiguos concejales y dar posesión a los nombrados por la primera autoridad y que son los siguientes: Don Joaquín Arjona, Corredor de Comercio; don Mariano del Olmo, médico; don José María Cillero, Catedrático; señorita María Cruz Gil, Inspectora de Primera Enseñanza; señorita Victoriana Asenjo, Profesora de la Escuela Normal; don Juan Cabrerizo, industrial; don Pedro Chico, profesor de la Escuela Normal; don Eloy Sanz Villa, médico; don Eugenio las Heras, industrial; don José García Oñate, farmacéutico; don José Casado, fotógrafo; don Julio Domínguez, agricultor; Corporativos: don José Santos Jiménez por el Sindicato Agrícola Numantino; don Vicente Labanda, por la Cámara de Comercio; don Alejandro Rodríguez, labrador y ganadero y don Ildefonso García Sáncho por la Sociedad de Socorros Mutuos de Obreros de Soria. Si bien Eugenio las Heras del Campo presentó su renuncia. (Ver: “El Avisador Numantino”, del 2 de noviembre de 1927, pág. 2).
En una de las primeras sesiones celebradas por el nuevo Ayuntamiento se consignó en el presupuesto municipal, por iniciativa de la Inspectora, señorita Cruz Gil, 5.000 pesetas para colonias escolares; 2.000 para la cantina escolar y otra cantidad para excursiones escolares.” (Ver: “El Magisterio Español, Revista General de Enseñanza”, del 1 de diciembre de 1927, pág. 5).
José María Martínez Laseca
(xx de marzo de 2020)